La novela es “La Metamorfosis”, que es una nouvelle, en verdad. Faltaban todavía dos semanas para la fecha final de lectura y, antes de ir a un turno con mi médico vi una librería y lo adquirí.
Así me encontré leyéndolo en una sala de espera, esperando a pasar al consultorio. Ahí termine el primer capítulo, en ese ambiente tranquilo, hasta ese momento. A medida que leía llegaron otras personas, que empezaron a molestarme un poco ya que hacían un poco de ruido. Pero después empecé confundirme, ya que no podía distinguir qué era lo que me molestaba realmente, si la gente o las acciones del personaje, de Gregorio. Aunque él, al despertarse estaba convertido en un insecto gigante, no se inmutaba en lo más mínimo, ni una pizca de preocupación. Pensaba sobre otras cosas, sobre su trabajo, sobre si lo regañarían por no tomar el tren a horario, cosas sin sentido en ese momento.
La verdad es que me había empezado a desesperar su forma de actuar, otro ejemplo podría ser que Gregorio, en su horripilante estado, les abrió la puerta de su cuarto al procurador, y a su familia, pensando que quizás lo podían tomar con calma. Yo sentía que Gregorio estaba en un estado importante de ignorancia, ya que no aceptaba realmente su situación, no estaba tan preocupado por su metamorfosis en ese momento.
No se sí esto afectó un poco mi estado de ánimo o mi forma de actuar, pero apenas finalicé el capítulo me di cuenta de que había estado esperando más de cuarenta minutos. Luego de esto, el doctor salió de su consultorio y un señor se queja diciendo que había pedido turno para las siete y ya eran las siete y cuarto. El médico lo hizo pasar a él y me fui a quejar y aunque me dijeron que iba a tardar sólo quince minutos me fui del consultorio lleno de bronca contra el doctor (o no sé con quién).
El segundo y tercer capítulo los leí en mi cuarto más o menos tres o cuatro días después de comenzar la lectura. En estos capítulos la trama se volvía cada vez más interesante e intrigante. A medida que avanzaba la novela, me preguntaba que podría pasar a continuación y de repente, llegó el final, ¡y qué final! Uno que no me gustó y tampoco me parecía el final adecuado, o por ahí sí, pero más avanzado el libro. Ojalá hubiera sido un libro más largo, porque justo cuando se estaba poniendo bueno, concluyó y me dejó con un sabor amargo y una sensación extraña como de abatimiento o desconsuelo, deprimente.
Mientras leía el segundo y le tercer capítulo, empecé a sentir que había una serie de roles que se intercambiaban entre dos personajes. Durante estos capítulos sentí una especie de satisfacción, ya que la hermana de Gregorio, al contrario del primer capítulo en el que ella era considerada una inútil, era la única de la familia que tenía el valor para enfrentarse a Gregorio. Además luego, ella empieza a trabajar, y se vuelve todavía mucho más importante dentro de la familia.
Además empecé a sentir que pasaba lo contrario con Gregorio, que empieza el relato siendo el único sustento para la familia, y repentinamente se convierte en el “mantenido”. Ahora el inútil pasa a ser Gregorio ya que pasa a ser una carga para ellos.
Entonces, él se dará cuenta de esto, cosa que es demostrada en el relato, ya que Gregorio se descuida y sin querer, tratando de “proteger” a su hermana, se deja ver por los inquilinos, a los que deja enmudecidos y enojados. Ese mismo día, sus padres y sobre todo la hermana comprenden que Gregorio debe irse, al igual que él, que intuye que debe desaparecer. Entonces “se da por vencido” ante la adversidad y revienta, liberada así de su carga la familia.
Algo que me sorprendió es que después de que Gregorio “reventó”, salvo por un breve instante en el que expresan su pena, su familia se olvida rápidamente de él y empieza a hacer planes a futuro (en los que la hermana es de vital importancia).
Yo identifico que Kafka cuando titula a la novela “La Metamorfosis” se quiere referir a otro tipo de metamorfosis, que no se entiende si se lee superficialmente el texto o muy apurado. En clase empecé a reflexionar acerca de lo que Kafka denominaba la metamorfosis, y opino que él se refiere a una alteración interna del personaje, y no a la “común” que se expresa en la mayoría de los relatos fantásticos (que sería una metamorfosis externa) en los que cambia sólo el aspecto mientras los pensamientos y actos del personaje son los mismos. Esa sería una metamorfosis superficial, pero a la que yo me refiero es a una que modifica los sentimientos, pensamientos y la forma de desenvolverse del personaje en cuestión -que es lo que le sucede a Gregorio, que a medida que va pasando el tiempo en la historia, va perdiendo su condición de ser humano. Un claro ejemplo de esto podría ser, cuando Gregorio desea que le vacíen la habitación sacando los muebles para así, en su nueva forma, moverse con más libertad y luego se arrepiente, recupera su vieja mentalidad humana, y no quiere saber nada con que le quiten de sus muebles y los defiende con su vida.
Cada uno de los capítulos es narrado lentamente, mostrando lo que pasa en cada momento específico, pero luego, al final de cada uno, todo se descontrola y los capítulos terminan con un importante suceso, en los que comúnmente Gregorio no sale airoso, sino que le sucede alguna desgracia. Prácticamente se podría decir que hay cuatro momentos o escenas claves en la historia. Una es la aparición de Gregorio ante su familia, otra cuando se lastima uno de sus flancos y cae lastimado en su cuarto para no ser golpeado por su padre y la tercera cuando se padre le clava la manzana en su espalda dejando seriamente limitada su movilidad por el resto de la historia y la última es la muerte de Gregorio. Tres de los cuatro sucesos más importantes que yo he identificado se encuentran al final de cada capítulo, al contrario de muchas novelas que yo tenía leídas, en las que el conflicto se desarrolla en la mitad del capítulo y termina este con un suceso no muy importante. La escritura de Kafka, a través de este recurso aporta una especie de suspenso extra a la historia.
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sábado, 1 de diciembre de 2007
viernes, 30 de noviembre de 2007
Lectura veloz de Cortázar

En "Cortísimo metraje", Julio Cortázar utiliza la menor cantidad posible de palabras para contar la historia. Al principio cuando empecé a leer, no entendía si el escritor se había olvidado de las palabras, si quiso escribir así para probar una nueva forma de escritura o si simplemente yo era la que no entendía qué estaba pasando.
Tal vez no lo entendía porque esta escasez de palabras transgrede todo lo que yo antes había leído. Traté de pensar que estaba pasando, porque las palabras que faltaban no eran otras sino los artículos y preposiciones. Como si fuera poco, los verbos no estaban conjugados y eso me confundió bastante porque no pude identificar quién realizaba cada acción. Por suerte (y me imaginaba yo que el escritor lo había hecho así para que podamos tener una comprensión más fácil), esta confusión con los verbos solo ocurre en el núcleo de la historia, ya que al principio y al final se puede saber quien hace cada acción.
La sensación que a mí me produjo leer este texto es la de que la historia pasa muy rápido, casi tan rápido como el tiempo que me llevó leerlo. Esta rapidez se debe a que, al faltar algunas palabras, la lectura se hace mucho más fugaz y el contenido se termina leyendo en menos de cinco minutos; sinceramente, está escrito en una forma tan original que lo único que quería era llegar al final y ver cómo se resolvía. Cuando me faltaban dos o tres renglones, me pregunté si el autor daría una explicación o justificación por la forma en que había escrito el texto, pero cuando termine me dí cuenta de que eso lo dejaba al juicio de cada lector, y esto lo hace más seductor. Más o menos en la mitad de la historia, Cortázar escribe una frase que me detuve a leer un par de veces porque me llamó mucho la atención: "Lacónicamente a las preguntas de que ahora", describiendo la forma de contestar que tuvo la mujer. Me pareció que esto redunda acerca de la forma que él tuvo de escribir la historia.
Lo primero que se me vino a la mente fue la palabra "veloz". Ese aspecto es lo que más me gustó de este cuento porque nunca había leído algo que fuera tan claro y preciso y se entendiera en tan pocos renglones.
Algo que me llamó mucho la atención fue la relación que encontré entre lo que nos pasa a los lectores leyendo la historia, con lo que le pasa al hombre al final de esta. Nosotros primero pensamos que el personaje "inocente" es la mujer, que subió a un auto ingenuamente e iba a terminar siendo violada por un hombre sin siquiera saber lo que se esperaba, pero al final (que es después de dos o tres lecturas más, cuatro o cinco también) nos damos cuenta de que el hombre es el verdadero inocente y que la mujer es la que comete el crimen al matarlo y robarle el dinero. Esta especie de engaño que logró hacer el escritor con nosotros, es el mismo que le sucedió al hombre al confundirse sobre la ingenuidad de la mujer. Pienso que fue como una picardía que la literatura realiza con todos los lectores. Todo este análisis pude hacerlo a partir de que en el último renglón del texto dice la palabra OFICIO lo que me hace darme cuenta que la mujer era una estafadora y estaba acostumbrada a este tipo de hechos, y no fue todo una simple casualidad.
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martes, 27 de noviembre de 2007
Más que corto metraje, corto montaje

Durante los últimos años de mi vida no fui lo que se puede decir una fanática de los cuentos o de las novelas. Pero las veces que me enfrenté a esos inmensos mundos desconocidos y llenos de sorpresas pude descubrir que había alguien detrás de esos papeles blancos y esos caracteres negros. Alguien que me guiaba mientras recorría mi camino de lectura llevándome por las rutas de la historia y explicándome qué venía primero y qué después.
Pero esta vez fué diferente. Cuando tuve en mis manos "Cortísimo metraje" de Julio Cortázar y me atreví a empezar a leer o mejor dicho cuando me animé a entrar en su mundo me sentí sola, sin nadie allí atrás de las letras esperando que empiece mi lectura para guiarme. O a lo mejor, sí había alguien. Pero ese alguien no parecía en lo absoluto tener ganas de contarme nada. Recitaba sin ganas los hechos como títulos del diario. Hasta a veces se salteaba verbos o sujetos. ¡Qué narrador tan extraño! pensé. Mejor dicho, ¡qué narrador tan vago!
Fue por eso que tuve que hacerme cargo yo misma de mi "comprensión lectora". Empecé a ver imágenes cortas que aparecían un instante y se iban, como cámaras de fotos que se encontraban en el lugar de la acción y me mostraban los negativos para que me entere de qué estaba sucediendo.
De repente vi al vendedor de entradas, compré una, agarré los pochoclos y ya estaba sentada frente a la pantalla del cine preparada para seguir pasando las diapositivas de la historia por mi mente. La cinta empezó a correr y vi a un hombre en su auto recorriendo las rutas montañosas del país francés. La película siguió y aunque no parecía que iba a ser muy entretenida continué allí sentada. De repente una muchacha subió al automóvil y después de escuchar una corta conversación entre ambos no entendí que pasó. Manos que iban, manos que venían, el auto que se metía en el bosque, pero faltaba algo. Era como si me estuviesen contando la historia a medias. Nunca antes había tenido la sensación de que sabía que algo en la historia estaba pasando pero no diferenciaba quién realizaba cada cosa.
Debo admitir que en ese momento estuve a punto de levantarme de mi asiento e irme. Pero algo me detuvo. De la pantalla se oyó un disparo y luego vi frente a mis ojos la figura de la mujer robando el dinero del pobre hombre y huyendo en su auto. ¡Qué desgracia! pensé. Y al terminar la película doblé el texto de Cortázar, lo guardé en mi bolsillo y caminé un rato largo como cuando se sale del cine tratando todavía de analizar lo que pudo haber sucedido e intentando darle una vuelta de tuerca a la historia.
Cindy Rozental.
Pero esta vez fué diferente. Cuando tuve en mis manos "Cortísimo metraje" de Julio Cortázar y me atreví a empezar a leer o mejor dicho cuando me animé a entrar en su mundo me sentí sola, sin nadie allí atrás de las letras esperando que empiece mi lectura para guiarme. O a lo mejor, sí había alguien. Pero ese alguien no parecía en lo absoluto tener ganas de contarme nada. Recitaba sin ganas los hechos como títulos del diario. Hasta a veces se salteaba verbos o sujetos. ¡Qué narrador tan extraño! pensé. Mejor dicho, ¡qué narrador tan vago!
Fue por eso que tuve que hacerme cargo yo misma de mi "comprensión lectora". Empecé a ver imágenes cortas que aparecían un instante y se iban, como cámaras de fotos que se encontraban en el lugar de la acción y me mostraban los negativos para que me entere de qué estaba sucediendo.
De repente vi al vendedor de entradas, compré una, agarré los pochoclos y ya estaba sentada frente a la pantalla del cine preparada para seguir pasando las diapositivas de la historia por mi mente. La cinta empezó a correr y vi a un hombre en su auto recorriendo las rutas montañosas del país francés. La película siguió y aunque no parecía que iba a ser muy entretenida continué allí sentada. De repente una muchacha subió al automóvil y después de escuchar una corta conversación entre ambos no entendí que pasó. Manos que iban, manos que venían, el auto que se metía en el bosque, pero faltaba algo. Era como si me estuviesen contando la historia a medias. Nunca antes había tenido la sensación de que sabía que algo en la historia estaba pasando pero no diferenciaba quién realizaba cada cosa.
Debo admitir que en ese momento estuve a punto de levantarme de mi asiento e irme. Pero algo me detuvo. De la pantalla se oyó un disparo y luego vi frente a mis ojos la figura de la mujer robando el dinero del pobre hombre y huyendo en su auto. ¡Qué desgracia! pensé. Y al terminar la película doblé el texto de Cortázar, lo guardé en mi bolsillo y caminé un rato largo como cuando se sale del cine tratando todavía de analizar lo que pudo haber sucedido e intentando darle una vuelta de tuerca a la historia.
Cindy Rozental.
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lunes, 26 de noviembre de 2007
Pensamiento divergente
"Instrucciones para cantar" es un relato en el que Julio Cortázar, según mi interpretación, transmite que las canciones se deben cantar con la cabeza y con imaginación, en vez de con una simple voz, sin que el cantante se relacione directamente con la melodía y sin meterse en la canción.
Se debe hacer una lectura penetrante del relato para extraer todos los significados e interpretaciones que Cortázar hizo posibles. Por eso este relato no cuenta con un solo significado concreto, pienso que esto es así ya que él quiere que el lector encuentre su propio significado, pueden así llegar dos lectores a un significado diferente. Esta temática convierte a este relato en uno mucho más complejo para su lectura, pero a la vez más entretenido e intelectual.
Cortázar opina que no se debe cantar una canción sin emotividad. Yo pienso que lo que él quiere decir a través de este texto es que la canción debe ser entonada enroscándose en ella, metiéndose en sus palabras, identificandosé con ellas. Él muestra, a través de su texto, a la música como un "arte", ya que en un momento, escribe que para escuchar lo que se canta se debe esperar un tiempo, y recién cuando este finalice, se va a poder oír la canción porque para poder entenderla e identificarse realmente con ella, se debe tener una cuota de aprendizaje.
Además yo interpreto que, el texto refleja, que para aprender realmente a cantar una cación, se deben olvidar todas las cosas de la vida y "aislarse" con la canción, para así entonarla con el sentimiento y también "irse por sus ramas", por los hilos más finos de ella, imaginando diferentes alternativas de contextos y situaciones posibles.
Una ruptura muy significativa de "Instrucciones para cantar" en cuanto a la narrativa tradicional es que la palabra "narración" me sugiere que se está relatando un hecho pasado, algo que ha sucedido previamente. Al contrario de las "instrucciones" que son de utilidad para un hecho que todavía no ha sucedido, que se realizará en el futuro. La palabra "narración" me suena a pasado pero las "instrucciones", a futuro.
Otra ruptura es que este texto carece de una resolución al conflicto de aprender a cantar y de un final, al contrario de los relatos comunes, que están estructurados en un principio, un nudo o desarrollo y un final. Comúnmente, en el final se resuelve el conflicto manifestado en el relato. En el relato de Cortázar, la resolución o no al conflicto depende del lector, porque tal como lo expresa el título, él da instrucciones, que sirven como ayuda para que sus lectores puedan hacer correctamente hechos futuros. Pero depende de los lectores utilizar esa instrucción de buena manera para ejecutar correctamente la acción de cantar.
También identifiqué que en el relato tanto como en la narrativa tradicional, se encuentran personajes, pero de distinta manera. En el relato de Cortázar los personajes no se encuentran en el papel, sino que éstos son sus propios lectores. Al incluir a los lectores en su relato, Cortázar les permite cambiar el significado según su perspectiva.
Se podría decir que tampoco cuenta con un nudo, porque el conflicto todavía no aparece en su mayor magnitud, sino que él da las pautas, que alguien debe seguir (nudo) y finalmente llegar a un resultado (desenlace).
Se debe hacer una lectura penetrante del relato para extraer todos los significados e interpretaciones que Cortázar hizo posibles. Por eso este relato no cuenta con un solo significado concreto, pienso que esto es así ya que él quiere que el lector encuentre su propio significado, pueden así llegar dos lectores a un significado diferente. Esta temática convierte a este relato en uno mucho más complejo para su lectura, pero a la vez más entretenido e intelectual.
Cortázar opina que no se debe cantar una canción sin emotividad. Yo pienso que lo que él quiere decir a través de este texto es que la canción debe ser entonada enroscándose en ella, metiéndose en sus palabras, identificandosé con ellas. Él muestra, a través de su texto, a la música como un "arte", ya que en un momento, escribe que para escuchar lo que se canta se debe esperar un tiempo, y recién cuando este finalice, se va a poder oír la canción porque para poder entenderla e identificarse realmente con ella, se debe tener una cuota de aprendizaje.
Además yo interpreto que, el texto refleja, que para aprender realmente a cantar una cación, se deben olvidar todas las cosas de la vida y "aislarse" con la canción, para así entonarla con el sentimiento y también "irse por sus ramas", por los hilos más finos de ella, imaginando diferentes alternativas de contextos y situaciones posibles.
Una ruptura muy significativa de "Instrucciones para cantar" en cuanto a la narrativa tradicional es que la palabra "narración" me sugiere que se está relatando un hecho pasado, algo que ha sucedido previamente. Al contrario de las "instrucciones" que son de utilidad para un hecho que todavía no ha sucedido, que se realizará en el futuro. La palabra "narración" me suena a pasado pero las "instrucciones", a futuro.
Otra ruptura es que este texto carece de una resolución al conflicto de aprender a cantar y de un final, al contrario de los relatos comunes, que están estructurados en un principio, un nudo o desarrollo y un final. Comúnmente, en el final se resuelve el conflicto manifestado en el relato. En el relato de Cortázar, la resolución o no al conflicto depende del lector, porque tal como lo expresa el título, él da instrucciones, que sirven como ayuda para que sus lectores puedan hacer correctamente hechos futuros. Pero depende de los lectores utilizar esa instrucción de buena manera para ejecutar correctamente la acción de cantar.
También identifiqué que en el relato tanto como en la narrativa tradicional, se encuentran personajes, pero de distinta manera. En el relato de Cortázar los personajes no se encuentran en el papel, sino que éstos son sus propios lectores. Al incluir a los lectores en su relato, Cortázar les permite cambiar el significado según su perspectiva.
Se podría decir que tampoco cuenta con un nudo, porque el conflicto todavía no aparece en su mayor magnitud, sino que él da las pautas, que alguien debe seguir (nudo) y finalmente llegar a un resultado (desenlace).
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