sábado, 1 de diciembre de 2007
Metamorfosis interna
Así me encontré leyéndolo en una sala de espera, esperando a pasar al consultorio. Ahí termine el primer capítulo, en ese ambiente tranquilo, hasta ese momento. A medida que leía llegaron otras personas, que empezaron a molestarme un poco ya que hacían un poco de ruido. Pero después empecé confundirme, ya que no podía distinguir qué era lo que me molestaba realmente, si la gente o las acciones del personaje, de Gregorio. Aunque él, al despertarse estaba convertido en un insecto gigante, no se inmutaba en lo más mínimo, ni una pizca de preocupación. Pensaba sobre otras cosas, sobre su trabajo, sobre si lo regañarían por no tomar el tren a horario, cosas sin sentido en ese momento.
La verdad es que me había empezado a desesperar su forma de actuar, otro ejemplo podría ser que Gregorio, en su horripilante estado, les abrió la puerta de su cuarto al procurador, y a su familia, pensando que quizás lo podían tomar con calma. Yo sentía que Gregorio estaba en un estado importante de ignorancia, ya que no aceptaba realmente su situación, no estaba tan preocupado por su metamorfosis en ese momento.
No se sí esto afectó un poco mi estado de ánimo o mi forma de actuar, pero apenas finalicé el capítulo me di cuenta de que había estado esperando más de cuarenta minutos. Luego de esto, el doctor salió de su consultorio y un señor se queja diciendo que había pedido turno para las siete y ya eran las siete y cuarto. El médico lo hizo pasar a él y me fui a quejar y aunque me dijeron que iba a tardar sólo quince minutos me fui del consultorio lleno de bronca contra el doctor (o no sé con quién).
El segundo y tercer capítulo los leí en mi cuarto más o menos tres o cuatro días después de comenzar la lectura. En estos capítulos la trama se volvía cada vez más interesante e intrigante. A medida que avanzaba la novela, me preguntaba que podría pasar a continuación y de repente, llegó el final, ¡y qué final! Uno que no me gustó y tampoco me parecía el final adecuado, o por ahí sí, pero más avanzado el libro. Ojalá hubiera sido un libro más largo, porque justo cuando se estaba poniendo bueno, concluyó y me dejó con un sabor amargo y una sensación extraña como de abatimiento o desconsuelo, deprimente.
Mientras leía el segundo y le tercer capítulo, empecé a sentir que había una serie de roles que se intercambiaban entre dos personajes. Durante estos capítulos sentí una especie de satisfacción, ya que la hermana de Gregorio, al contrario del primer capítulo en el que ella era considerada una inútil, era la única de la familia que tenía el valor para enfrentarse a Gregorio. Además luego, ella empieza a trabajar, y se vuelve todavía mucho más importante dentro de la familia.
Además empecé a sentir que pasaba lo contrario con Gregorio, que empieza el relato siendo el único sustento para la familia, y repentinamente se convierte en el “mantenido”. Ahora el inútil pasa a ser Gregorio ya que pasa a ser una carga para ellos.
Entonces, él se dará cuenta de esto, cosa que es demostrada en el relato, ya que Gregorio se descuida y sin querer, tratando de “proteger” a su hermana, se deja ver por los inquilinos, a los que deja enmudecidos y enojados. Ese mismo día, sus padres y sobre todo la hermana comprenden que Gregorio debe irse, al igual que él, que intuye que debe desaparecer. Entonces “se da por vencido” ante la adversidad y revienta, liberada así de su carga la familia.
Algo que me sorprendió es que después de que Gregorio “reventó”, salvo por un breve instante en el que expresan su pena, su familia se olvida rápidamente de él y empieza a hacer planes a futuro (en los que la hermana es de vital importancia).
Yo identifico que Kafka cuando titula a la novela “La Metamorfosis” se quiere referir a otro tipo de metamorfosis, que no se entiende si se lee superficialmente el texto o muy apurado. En clase empecé a reflexionar acerca de lo que Kafka denominaba la metamorfosis, y opino que él se refiere a una alteración interna del personaje, y no a la “común” que se expresa en la mayoría de los relatos fantásticos (que sería una metamorfosis externa) en los que cambia sólo el aspecto mientras los pensamientos y actos del personaje son los mismos. Esa sería una metamorfosis superficial, pero a la que yo me refiero es a una que modifica los sentimientos, pensamientos y la forma de desenvolverse del personaje en cuestión -que es lo que le sucede a Gregorio, que a medida que va pasando el tiempo en la historia, va perdiendo su condición de ser humano. Un claro ejemplo de esto podría ser, cuando Gregorio desea que le vacíen la habitación sacando los muebles para así, en su nueva forma, moverse con más libertad y luego se arrepiente, recupera su vieja mentalidad humana, y no quiere saber nada con que le quiten de sus muebles y los defiende con su vida.
Cada uno de los capítulos es narrado lentamente, mostrando lo que pasa en cada momento específico, pero luego, al final de cada uno, todo se descontrola y los capítulos terminan con un importante suceso, en los que comúnmente Gregorio no sale airoso, sino que le sucede alguna desgracia. Prácticamente se podría decir que hay cuatro momentos o escenas claves en la historia. Una es la aparición de Gregorio ante su familia, otra cuando se lastima uno de sus flancos y cae lastimado en su cuarto para no ser golpeado por su padre y la tercera cuando se padre le clava la manzana en su espalda dejando seriamente limitada su movilidad por el resto de la historia y la última es la muerte de Gregorio. Tres de los cuatro sucesos más importantes que yo he identificado se encuentran al final de cada capítulo, al contrario de muchas novelas que yo tenía leídas, en las que el conflicto se desarrolla en la mitad del capítulo y termina este con un suceso no muy importante. La escritura de Kafka, a través de este recurso aporta una especie de suspenso extra a la historia.
viernes, 30 de noviembre de 2007
Lectura veloz de Cortázar

En "Cortísimo metraje", Julio Cortázar utiliza la menor cantidad posible de palabras para contar la historia. Al principio cuando empecé a leer, no entendía si el escritor se había olvidado de las palabras, si quiso escribir así para probar una nueva forma de escritura o si simplemente yo era la que no entendía qué estaba pasando.
Tal vez no lo entendía porque esta escasez de palabras transgrede todo lo que yo antes había leído. Traté de pensar que estaba pasando, porque las palabras que faltaban no eran otras sino los artículos y preposiciones. Como si fuera poco, los verbos no estaban conjugados y eso me confundió bastante porque no pude identificar quién realizaba cada acción. Por suerte (y me imaginaba yo que el escritor lo había hecho así para que podamos tener una comprensión más fácil), esta confusión con los verbos solo ocurre en el núcleo de la historia, ya que al principio y al final se puede saber quien hace cada acción.
La sensación que a mí me produjo leer este texto es la de que la historia pasa muy rápido, casi tan rápido como el tiempo que me llevó leerlo. Esta rapidez se debe a que, al faltar algunas palabras, la lectura se hace mucho más fugaz y el contenido se termina leyendo en menos de cinco minutos; sinceramente, está escrito en una forma tan original que lo único que quería era llegar al final y ver cómo se resolvía. Cuando me faltaban dos o tres renglones, me pregunté si el autor daría una explicación o justificación por la forma en que había escrito el texto, pero cuando termine me dí cuenta de que eso lo dejaba al juicio de cada lector, y esto lo hace más seductor. Más o menos en la mitad de la historia, Cortázar escribe una frase que me detuve a leer un par de veces porque me llamó mucho la atención: "Lacónicamente a las preguntas de que ahora", describiendo la forma de contestar que tuvo la mujer. Me pareció que esto redunda acerca de la forma que él tuvo de escribir la historia.
Lo primero que se me vino a la mente fue la palabra "veloz". Ese aspecto es lo que más me gustó de este cuento porque nunca había leído algo que fuera tan claro y preciso y se entendiera en tan pocos renglones.
Algo que me llamó mucho la atención fue la relación que encontré entre lo que nos pasa a los lectores leyendo la historia, con lo que le pasa al hombre al final de esta. Nosotros primero pensamos que el personaje "inocente" es la mujer, que subió a un auto ingenuamente e iba a terminar siendo violada por un hombre sin siquiera saber lo que se esperaba, pero al final (que es después de dos o tres lecturas más, cuatro o cinco también) nos damos cuenta de que el hombre es el verdadero inocente y que la mujer es la que comete el crimen al matarlo y robarle el dinero. Esta especie de engaño que logró hacer el escritor con nosotros, es el mismo que le sucedió al hombre al confundirse sobre la ingenuidad de la mujer. Pienso que fue como una picardía que la literatura realiza con todos los lectores. Todo este análisis pude hacerlo a partir de que en el último renglón del texto dice la palabra OFICIO lo que me hace darme cuenta que la mujer era una estafadora y estaba acostumbrada a este tipo de hechos, y no fue todo una simple casualidad.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Trámites para una visa

Esto de ninguna manera va a empezar como “yo leí ‘El Extranjero’” no puede empezar así. Digo no puede porque no fue tan simple como sentarme y leer, tan automático como suena. Mi primera intención fue de leer Rayuela de Cortázar, pero después de estar tres semanas diciendo “mañana empiezo”, miro el calendario y veo que me queda solo una.
Me acuesto en mi cama un sábado a la mañana y empiezo por el primer capítulo. Leo el primer renglón, la primera oración. Las palabras quedan muy bien así todas juntas, pero entender el significado de la frase se torna particularmente trabajoso. Después de estar cerca de media hora para haber leído y procesado unas 5 páginas, caí en la cuenta de que me faltaban más o menos 440 para poder dar el libro por leído. ¡Qué problema! Entonces, mal que me pese, abandoné.
El lunes escuché de lo corto que era La metamorfosis de Kafka. “Sólo 30 páginas de computadora”. Considerando que me quedaba menos de una semana para leerlo decidí ir por lo fácil. “Tengo toda la vida para leer los libros de la lista que me llamen la atención ”. Esa tarde, tras grabar a fuego en la mente de mi hermano el cartel de “muerte al que entre sin golpear y muñón al que golpee”, me senté a leer en la tranquilidad de mi cuarto. Y en esa misma tranquilidad desperté una hora y media después habiendo leído 9 paginitas (no de las de computadora, del libro, que son más cortas). Se ve que la racionalidad no funciona para esto, no es que uno se sienta, pone el switch en on y lee.
Pidiendo recomendaciones (cosa difícil, porque prácticamente todos habían leído, empezado o tenían planeado leer el mismo libro, uno que mi cuerpo se rehusaba a aceptar) terminé por conseguir prestado El Extranjero de Albert Camus. Me lo devoré en dos tardes.
La tercera es la vencida.
El libro me encantó, pero vale aclarar que es como si los primeros diez capítulos fueran introductorios, y el último es donde se desarrolla la mayor intensidad. Me atrevo a decir que las últimas páginas merecerían un análisis aparte, prestándole atención a cada palabra.
Ya entrando en detalle, El Extranjero es un libro que atrapa por su simpleza, en la que reside todo su encanto, porque transmite ese sentimiento de monotonía, que es el que tiene Meursault en su vida. Pareciera que no le importa nada, pero también se lo ve inseguro, y muy crítico en general. Esta inseguridad es visible también en sus respuestas complacientes, faltas de peso propio, sin contradecir. Como quien teme que lo que dice no caiga bien, a pesar de que actuar así lo lleva a decir cosas que en el fondo, muy en el fondo, no quiere.
Esta sensación de “extranjerismo” está dada también por la forma en que está escrita la novela. Al no haber diálogos todo lo que uno como lector ve, lo ve particularmente desde afuera; paradójicamente, los únicos diálogos están en los puntos de mayor alienación de Meursault, cuando está preso, saltando bruscamente de sus estados de mayor integración.
Su funcionamiento a nivel humano es bastante matemático, acción y reacción, recibe un estimulo y sin procesarlo reacciona. Procesarlo representaría pensar en eso, y eso eventualmente lo podría llevar a sentir, que es a lo que él teme. Se podría decir entonces que es un hombre extremadamente sensible, que desarrolló una coraza a su alrededor para protegerse, ya que lo que para cualquiera representaría un moretón, en él es una fractura.
La forma en que él se va acercando a sus sentimientos es interesante, a medida que avanza el libro lo vemos cada vez más enajenado, hasta que en un momento dentro de prisión, cuando uno pensaría que no podría sentir menos, empieza a tener miedo. Como consecuencia del miedo aparece la esperanza de que los motivos de sus miedos no lleguen a cumplirse, y esta esperanza es sobrepasada por el miedo a la desilusión.
Su falta de deseos, ambiciones, esperanzas, "etéceteras", podría verse como un temor a la decepción, como se ve cuando está preso, que prefiere estar todas las noches esperando la muerte y alegrarse porque ésta no llega, a estar resistiéndose a la idea y desmoronarse cuando realmente suceda. Lo tortura la idea de no tener una alternativa, tener la seguridad absoluta de que los acontecimientos se van a suceder de una determinada manera, y no poder librarse del sistema impuesto. Se ve a sí mismo asistiendo a ejecuciones, y así se corre del lugar del condenado, y se pone en el lugar de alguien libre, que presencia cómo ejecutan a otro.
En un primer momento, al ver al capellán, todo vuelve para atrás. Pero termina cediendo ante la presión y cede como un dique que sostiene millones y millones de litros de agua esperando por salir. Cuando esta presa se rompe, primero le dice que la vida que desearía tener es una vida en la que pudiera recordar la que tiene. Por un lado, esto puede interpretarse como un deseo de ver su vida claramente, que era algo que aparentemente no podía hacer (matar al árabe fue algo que hizo reactivamente, por falta de claridad). Y por el otro, una necesidad de terminar de separarse de su vida, ser realmente un extranjero.
Y culminando con una explosión de sentimientos revueltos en un torbellino con un tono bastante marcado por la adrenalina saca todo lo que acumuló a lo largo de toda su vida, y así puede terminar en paz.
¿Cuándo? Lo único que sabemos con respecto al tiempo es que todo transcurre entre la muerte de su madre y la de él, ya que la novela empieza con un dudoso “Hoy”, que puede significar ayer o hace dos días, y termina con la expectación de la ejecución. Ya sin miedo ni indiferencia, expectación. El bloqueo en el que él se encontraba se terminó, ahora el motivo para vivir, o morir, es el de provocar un sentimiento en otro, aunque más no sea de odio.
Guido Galicer
martes, 27 de noviembre de 2007
Diario metamorfósico
Yo elegí leer “La Metamorfosis” de Franz Kafka, no por ningún motivo específico. En realidad... yo había elegido leer “La Hojarasca” de Gabriel García Márquez, pero leí un tercio del libro y me pareció bastante interesante el tema, pero medio difícil de entender y lento. Leí en mi casa en dos días, ya que antes estaba leyendo otro.
Una de las sensaciones que me causa la historia es bronca, ya que uno se va encariñando con el personaje y no le gusta que su familia lo abandone y castigue por haberse convertido en un “monstruo”. Me da mucha pena el momento en que su padre lo golpea y deja lastimado echándole la culpa por problemas de los que él no era el culpable.
También durante la lectura uno se imagina al personaje de alguna manera, en mi caso sé que era un insecto feo, pero yo me lo imaginaba lindo, como encariñada.
Leí un texto que analizaba el libro para entenderlo mejor. Allí contaba que esta historia escrita por Kafka era medio “autobiográfica”, ya que decía que él plasmaba en sus historias sentimientos suyos. En realidad Kafka se sentía como apartado de la sociedad y de su familia por ser distinto, al igual que le pasaba a Gregorio.
Con respecto al final del libro no me gustó mucho, ya que cuando uno se encariña con el personaje no le gusta que este muera, y menos por una injusticia tan grande como dejarse morir por “hacerle un bien a su familia”.
Más que corto metraje, corto montaje

Pero esta vez fué diferente. Cuando tuve en mis manos "Cortísimo metraje" de Julio Cortázar y me atreví a empezar a leer o mejor dicho cuando me animé a entrar en su mundo me sentí sola, sin nadie allí atrás de las letras esperando que empiece mi lectura para guiarme. O a lo mejor, sí había alguien. Pero ese alguien no parecía en lo absoluto tener ganas de contarme nada. Recitaba sin ganas los hechos como títulos del diario. Hasta a veces se salteaba verbos o sujetos. ¡Qué narrador tan extraño! pensé. Mejor dicho, ¡qué narrador tan vago!
Fue por eso que tuve que hacerme cargo yo misma de mi "comprensión lectora". Empecé a ver imágenes cortas que aparecían un instante y se iban, como cámaras de fotos que se encontraban en el lugar de la acción y me mostraban los negativos para que me entere de qué estaba sucediendo.
De repente vi al vendedor de entradas, compré una, agarré los pochoclos y ya estaba sentada frente a la pantalla del cine preparada para seguir pasando las diapositivas de la historia por mi mente. La cinta empezó a correr y vi a un hombre en su auto recorriendo las rutas montañosas del país francés. La película siguió y aunque no parecía que iba a ser muy entretenida continué allí sentada. De repente una muchacha subió al automóvil y después de escuchar una corta conversación entre ambos no entendí que pasó. Manos que iban, manos que venían, el auto que se metía en el bosque, pero faltaba algo. Era como si me estuviesen contando la historia a medias. Nunca antes había tenido la sensación de que sabía que algo en la historia estaba pasando pero no diferenciaba quién realizaba cada cosa.
Debo admitir que en ese momento estuve a punto de levantarme de mi asiento e irme. Pero algo me detuvo. De la pantalla se oyó un disparo y luego vi frente a mis ojos la figura de la mujer robando el dinero del pobre hombre y huyendo en su auto. ¡Qué desgracia! pensé. Y al terminar la película doblé el texto de Cortázar, lo guardé en mi bolsillo y caminé un rato largo como cuando se sale del cine tratando todavía de analizar lo que pudo haber sucedido e intentando darle una vuelta de tuerca a la historia.
Cindy Rozental.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Pensamiento divergente
Se debe hacer una lectura penetrante del relato para extraer todos los significados e interpretaciones que Cortázar hizo posibles. Por eso este relato no cuenta con un solo significado concreto, pienso que esto es así ya que él quiere que el lector encuentre su propio significado, pueden así llegar dos lectores a un significado diferente. Esta temática convierte a este relato en uno mucho más complejo para su lectura, pero a la vez más entretenido e intelectual.
Cortázar opina que no se debe cantar una canción sin emotividad. Yo pienso que lo que él quiere decir a través de este texto es que la canción debe ser entonada enroscándose en ella, metiéndose en sus palabras, identificandosé con ellas. Él muestra, a través de su texto, a la música como un "arte", ya que en un momento, escribe que para escuchar lo que se canta se debe esperar un tiempo, y recién cuando este finalice, se va a poder oír la canción porque para poder entenderla e identificarse realmente con ella, se debe tener una cuota de aprendizaje.
Además yo interpreto que, el texto refleja, que para aprender realmente a cantar una cación, se deben olvidar todas las cosas de la vida y "aislarse" con la canción, para así entonarla con el sentimiento y también "irse por sus ramas", por los hilos más finos de ella, imaginando diferentes alternativas de contextos y situaciones posibles.
Una ruptura muy significativa de "Instrucciones para cantar" en cuanto a la narrativa tradicional es que la palabra "narración" me sugiere que se está relatando un hecho pasado, algo que ha sucedido previamente. Al contrario de las "instrucciones" que son de utilidad para un hecho que todavía no ha sucedido, que se realizará en el futuro. La palabra "narración" me suena a pasado pero las "instrucciones", a futuro.
Otra ruptura es que este texto carece de una resolución al conflicto de aprender a cantar y de un final, al contrario de los relatos comunes, que están estructurados en un principio, un nudo o desarrollo y un final. Comúnmente, en el final se resuelve el conflicto manifestado en el relato. En el relato de Cortázar, la resolución o no al conflicto depende del lector, porque tal como lo expresa el título, él da instrucciones, que sirven como ayuda para que sus lectores puedan hacer correctamente hechos futuros. Pero depende de los lectores utilizar esa instrucción de buena manera para ejecutar correctamente la acción de cantar.
También identifiqué que en el relato tanto como en la narrativa tradicional, se encuentran personajes, pero de distinta manera. En el relato de Cortázar los personajes no se encuentran en el papel, sino que éstos son sus propios lectores. Al incluir a los lectores en su relato, Cortázar les permite cambiar el significado según su perspectiva.
Se podría decir que tampoco cuenta con un nudo, porque el conflicto todavía no aparece en su mayor magnitud, sino que él da las pautas, que alguien debe seguir (nudo) y finalmente llegar a un resultado (desenlace).
viernes, 9 de noviembre de 2007
Rayuela Capítulo 7
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
JULIO CORTÁZAR